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jueves, 11 de septiembre de 2014

El puto amo


           Hay una anécdota apócrifa y poco conocida sobre el recientemente fallecido Botín que circula entre algunos profesores de las Facultades de Veterinaria hace ya años. Parece ser que allá por los años noventa coincidieron en una montería por el norte de España, Botín y un conocido catedrático de cirugía veterinaria aficionado a esos lances, de orígenes familiares humildes, muy respetado profesionalmente y según los que le conocían, directo, de carácter fuerte y maneras toscas. Durante la batida ,mientras esperaban el paso de las piezas, entablaron conversación sobre la Universidad: que si estaba bien, que si estaba mal ... La cuestión fue derivando en intensidad a un punto en el que nuestro catedrático, que parece ser no se achantaba por el personaje, le espetó así a esta pregunta del banquero:
- ¡ Y tú ! ¿Tú cuánto ganas de catedrático ?
- Más que tú, ¡más que tú! No tengo horarios, me voy cuando quiero, como todos los días en casa y descanso los puentes, Semana Santa, Navidades y vacaciones de verano, cosa que tú no puedes hacer, así que yo gano más que tú....
            La anécdota finaliza aquí, nadie sabe si continuó la conversación o cómo acabó la misma. El caso es que desde que me la contaron, hace ya muchos años, tengo metido en la cabeza que fue éste el momento y el motivo por el cual Emilio Botín empezó a fijarse en la Universidad, ese sitio donde había personas con un puesto fijo que no le rendían pleitesía y alardeaban de trabajar poco (aunque no fuera esa la intención de la "boutade" de nuestro colega ni tampoco su realidad). Y se fijó tanto, que hoy día, UNIVERSIA la apuesta personal del banquero por hacerse con la Universidad pública a través de distintas iniciativas privadas tiene presupuestado 700 millones de euros en el contexto geográfico español y latinoamericano para el año 2014. Este señor, el puto amo, además de evasor fiscal, pasaba por un gran mecenas de la Educación Superior. Pero yo creo que su interés principal estaba movido por la soberbia de quién no perdona una  y si les parece demasiado fantasioso mi argumento, al menos me admitirán que privatizar un servicio público siempre es y será un buen negocio y de esto entendía Botín un Rato.
 


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