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domingo, 13 de octubre de 2013

LOMCE

                                                                    Manel Fontdevila



    Al pan, pan y al vino, vino: la LOMCE es una ley franquista en toda regla. Una ley de ordeno y mando, sin evaluación previa de lo existente. Un modelo educativo conservador que recuerda a la letra con sangre entra. Una vuelta a unos conocimientos básicos con reducción curricular, instrumentales, suficiente para el mercado laboral precario. Una ley que falta el respeto a la diversidad, que premia las escuelas antidemocráticas y favorece la concertada privada, en su faceta privada. Donde el profesorado es personaje invisible en la ley, con una absoluta desconfianza en su labor docente y valoración de la misma. Una ley segregadora socialmente que beneficia a las clases altas y castiga a las clases populares. La madre de todas las leyes. La que permite poner las cosas en su sitio. Todo empieza a encajar en este país.



lunes, 9 de septiembre de 2013

lunes, 26 de agosto de 2013

Memorias de un arriero en la Sierra de Gredos



Hola amigo:

   Ahora voy caminando por la senda que conduce a la Laguna Grande de Gredos acompañado por los amigos Misil, Luna y Federica que acarrean con los víveres para el refugio Elola. Nos acompaña el ruido de sus herraduras golpeando contra el granito del camino, al fondo alcanzamos a ver los cervunales y alguna cabra saltar de risco en risco. Cuando hemos llegado a los altos de Barrerones me ha sobrecogido la vista del Circo de Gredos (de vez en cuando tengo la costumbre de asomarme al trampolín que hay cerca del cartel y que te deja colgado encima de la espectacular garganta de Gredos).

   Este es el momento en que me giro hacia los caballos y en silencio entendemos que nos queda todavía la mitad del trabajo. Huele a sudor que desprenden por el esfuerzo realizado y que arrastra la brisa de agosto, se produce un momento de complicidad entre nosotros. Misil tiene la costumbre de parar aquí para que le baje la retranca, correa que evita que la carga se vaya hacia delante cuando viene la cuesta hacia abajo.

   No puedo dejar de admirar año tras año, trabajando a su lado, la nobleza y la inteligencia con que afrontan su tarea. No puedo  dejar de pensar en que son los responsables de que podamos tener el lujo de una comida o una cerveza allí arriba. Protagonistas humildes de la Sierra de Gredos. Desde Lozano  o Careto, hasta Misil, Pensador, Turco, Mora, Federica, Luna, Reimundo, Titán y muchos otros que me dejo en el tintero; todos grandes amigos de fatigas y kilómetros por la sierra.

   Me gustaría dejar a un lado la pasión del alpinismo y  oficios como  el de guía de montaña o  guarda de refugio,  para hablar de otra pasión de la misma belleza y respeto: el oficio de arriero.

Arriero, vas fabulosamente vidriado de sudor.
La hacienda Menocucho
cobra mil sinsabores diarios por la vida.
Las doce. Vamos a la cintura del día.
El sol que duele mucho.
Arriero, con tu poncho colorado te alejas,
saboreando el romance peruano de tu coca.
Y yo desde una hamaca,
desde un siglo de duda,
cavilo tu horizonte y atisbo, lamentado,
por zancudos y por el estribillo gentil
y enfermo de una "paca-paca".
Al fin tú llegarás donde debes llegar,
arriero, que, detrás de tu burro santurrón,
te vas...,
te vas...

(César Vallejo)

   Os voy a contar algunos secretos que he aprendido a lo largo de estos años en los caminos de la Sierra de Gredos:

   La jornada comienza temprano por la mañana despertándonos con el olor de la vieja cafetera del refugio. Siempre queda una mirada por la ventana para mirar el estado del cielo, las nubes son nuestro enemigo,  y  otra mirada al prado para comprobar dónde están los caballos esa mañana.  Después de desayunar, con los cabezales en la mano, me acerco a buscar a los caballos donde se encuentren. A veces, cuando me voy acercando sigilosamente hacia ellos, inmóviles y con la cabeza y orejas altas, no se dejan coger y comienza la persecución; hay que emplear  alguna artimaña para convencerles de que tus intenciones son buenas, un poco de pan, algún matojo de alrededor o simplemente la mano extendida. El silbido también es importante para que te reconozcan. Lo siguiente es quitarles las maneas, cadenas que se colocan en las manos  para que no puedan andar con su zancada normal y sea más difícil que se escapen. Dependiendo de la altura del verano los amaneo  a los tres o sólo al líder, al que seguirán el resto de caballos si tienen idea de fugarse a otros paraísos.

   Llega el momento de vestirlos con los apeos correspondientes, primero  coloco las protecciones en las patas que evitarán que se hagan heridas con las piedras del camino, a continuación coloco un cojín fabricado con espuma de un colchón desvencijado  y que tiene un corte rectangular para proteger el roce de la albarda en la cruz. Encima de ella extiendo una vieja manta, monto la albarda y aprieto  la cincha de cuero y borreguillo cosido en ancho  en la panza del caballo. Remato la cincha con un nudo de alondra fugado apretando con la rodilla y lumbares, para evitar que se gire con el paso del caballo en un camino tan sinuoso como es  el de la Laguna. Encima de la albarda va el serón de goma, donde cargaré las bombonas de gas, cajas de cerveza, pan, vino, huevos, melones, latas de comida y todo lo que el refugio necesite. Cuando bajamos del refugio suelo cargar la basura y bombonas de gas vacías.  El  serón lo cierro con un atado de una vieja cuerda “Joker” de escalada;  unos veinte metros es suficiente para realizar un primer atado, que rodea al caballo entre la panza y la cruz, cerrado con un nudo de fuga y rematado con un ballestrinque en un mosquetón viejo. Luego le paso la primera “cruzata”, también rematada con un nudo de fuga y ballestrinque. Para una carga auxiliar haría una segunda “cruzata”. Vestir al caballo es un ritual y lleva su concentración, orden y rigor. El peso en cada lado del serón debe ser idéntico, ya que puede provocar que se gire repentinamente  en mitad del camino, estropeándola y creando más trabajo fatigoso al tener que volver  a cargarlo de nuevo.  Una vez vestidos y cargados los caballos, cojo la riñonera de la cocina. En la riñonera llevo una navaja afilada, importante e indispensable herramienta para un arriero. Sirve para cortar las cuerdas que atan la carga o atan un caballo a otro en caso de accidente. Sirve también para preparar el bocadillo en la plataforma antes de empezar a cargar. Llevo el teléfono móvil para estar en contacto con el refugio y las llaves de la vieja furgoneta para bajar al pueblo a por las viandas. 

   Desde hace unos años los caballos van atados uno detrás de otro de los raberos de los cabezales a las colas con un nudo que evita que se arranquen la cola con los tirones que a veces se dan entre ellos. El paso del caballo es medio en el llano, ligero en la subida y lento en la bajada. Algunos caballos cagan por el camino mientras caminan y otros se paran de golpe y no intentes que anden, será en balde. Alguna vez he tenido momentos curiosos: parar a mear y de repente ves que los tres caballos se estiran y comienzan a mear también de forma sincronizada.  Por el camino sucede un fenómeno extraordinario, al cual no he encontrado explicación racional. Los caballos caminan y no suelen parar porque haya excursionistas. Estos excursionistas ven el caballo y se apartan, pero no ven que el caballo lleva un gran serón a los lados, y no llegan a apartarse del todo. Más de uno ha rodado. Otros levantan la cabeza cuando es demasiado tarde. Otros aprovechan para tocar fugazmente al caballo. Luego vienen las mujeres y los niños  con sus exclamaciones y comentarios: ¡pobrecitos cargaditos!  Debo confesar al lector, que a través de mis gafas de sol, hecho una mirada disimulada al desfile  de mujeres en bikini  en pleno mes de agosto bajo un sol de justicia, alguna abrasada y cerca del melanoma de piel.

   Siempre paro unos minutos en el regato de agua que hay debajo de la fuente de los Cavadores, allí los caballos beben y mojan  el gaznate seco. Además consigo que hinchen la tripa y las cinchas se aprieten.  Siempre que el camino me ofrece prado me salgo a ellos, para que pisen en terreno cómodo y no gasten tanta herradura, además siempre hay algún muerdo fugaz a la hierba fresca y alta. Los lugares del camino que más vitalidad me dan son el trozo de trocha que evita el camino empedrado que sube a prado Pozas y te enfila  al puerto de Candeleda  y  la parte de  prado que baja de Barrerones y que tiene al fondo las vistas de la Mira. Tardo menos tiempo en el viaje de ida que en el viaje de vuelta. Los caballos por instinto buscan  el mejor itinerario.

   Una vez que llego a la plataforma les quito los apeos, y los llevo al trozo de prado y río que hay al lado de la Plataforma, para que esperen descansando a que vuelva. Joaquín, encargado del chiringuito y primer guarda del refugio Elola en 1972, cuida de los apeos de los animales.

   Cojo la furgoneta y bajo a Hoyos del Espino, donde cogeré las sacas de pan y compraré en la frutería. Luego me acerco a la carnicería en Navarredonda de Gredos donde me tienen preparado el pedido. En agosto me preparo para la gran cola de amas de casa del pueblo, que se reúnen aposta a la misma hora. A veces vas a la farmacia, otras al banco a por cambio de monedas, cuatro veces al mes visitas la gasolinera. A la Guarnicionería a por herraduras y clavos.

   Y por último visita al almacén donde guardamos la mercancía que traemos de otros lugares. Siempre cojo carga para tres caballos. A la famosa pregunta del público: ¿cuánto carga un caballo? Depende. Entre ochenta y cien kilos. Lo que sí está claro es que un caballo sube cuatro bombonas de butano  o propano. Calcula cuánto pesa. Sube doce cajas de cervezas, cocacola, aquarius, casera o fanta.  El caballo trabaja tres días a la semana del uno de junio al doce de octubre. Una media de sesenta y cinco días al año. El resto del año pasta y ve pasar la vida en el bello paraje del río Tormes. Algún profano firmaría el contrato con estas condiciones.

   Vuelvo a subir, con la furgoneta más cerca del asfalto, hacia arriba. Descargo y comienza el “tetris”, a encajar paquetes dentro de los serones. Los caballos, parados con el peso de la carga se cansan rápidamente, piden empezar a caminar arrastrando la pata delantera en el suelo. Un arriero debe de ser rápido cargando. Con los años he aprendido que mejor tener caballos pequeños y bajitos, para no acabar destrozado de la espalda. Despedida a Joaquín, y bajo las sorprendidas miradas del público arrancamos como  saetas. Los caballos demuestran su inteligencia buscando acabar cuanto antes con el camino para quitarse el muerto de encima. Aquí es importante controlar las retrancas en las bajadas. Si no ha habido ningún incidente en dos horas llegaremos al refugio y descargaremos con la ayuda de los compañeros.

   Después quito los vestidos del caballo y compruebo con rigor cada una de las partes del cuerpo del caballo donde se ha podido rozar: panza, cruz y cascos. Si hay que curar se cura. Doy crema hidratante a los cascos y aceite en el culo para las moscas cojoneras, el aceite es el usado para cocinar. Otras tareas como peinar, cortar el pelo y dar sal son más esporádicas.  A finales de julio subo a los caballos cerca del charco del Cristal de la Ventana, para que coman tranquilamente los pastos frescos de allí y donde no llegan las vacas de Pepín. También les damos el pan que sobra y tenemos pienso campero que es de taco y se sirve cómodamente  en el suelo. Alguna cabra se atreve a meter el morro y robar algo a los caballos. Hago tres montones y observo cómo la yegua gana terreno mordiendo en el culo de Misil.

   El momento de dejarlos en el prado y ver cómo se revuelcan los tres patas arriba a la vez  en la hierba para limpiarse el sudor debajo del Almanzor es mágico. Quizás es el momento donde alcanzas a valorar que este oficio merece la pena y que las palabras nunca alcanzan cuando lo que hay que decir desborda el alma, en palabras de Julio Cortázar.

   Más adelante os contaré que los caballos caminan con herraduras en los pies y manos. Y que existe otro oficio tan bello como el de guía, el de guarda o el de arriero: el oficio de herrador. Y que la vida está llena de personas que desempeñan muchos oficios extraordinarios y que somos  nosotros quienes los hacemos extraordinarios por disfrutarlos con pasión.

Se acerca el final de nuestro camino… 
 Misil, Luna y Federica

(Jorge M. Valle García. Laguna Grande de Gredos. Agosto 2013.)


viernes, 12 de julio de 2013

Lucha de clases

Eneko



El conflicto capital-trabajo en las crisis actuales (Vicenç Navarro) *



Es sorprendente que en la extensísima literatura que se ha escrito sobre las causas
de las crisis actuales muy poco se ha centrado en el conflicto capital-trabajo (lo
que solía llamarse lucha de clases) y su génesis en el desarrollo de tal crisis. Una
posible causa de esta situación es la enorme atención que ha tenido la crisis
financiera como la supuesta causa de recesión actual. Pero tal atención ha desviado
a los analistas del contexto, no sólo económico, sino político, que no sólo
determinó, sino que configuró tal crisis financiera así como la económica, la social
y la política. En realidad no se puede analizar cada una de ellas y la manera como
están relacionadas sin referirse a tal conflicto. Como bien dijo Marx, la historia
de la humanidad es la historia de la lucha de clases. Y las crisis actuales (desde
la financiera a la económica, pasando por la social y política) es un claro ejemplo
de ello.

Veamos los datos. Durante el periodo post II Guerra Mundial, dicho conflicto se
mantuvo a través de un pacto entre el capital y el mundo del trabajo que determinó
que los salarios, incluyendo el salario social (que se reflejó en el aumento de la
protección social mediante el desarrollo de las transferencias y servicios públicos
del Estado del Bienestar), evolucionaran acorde, predominantemente, con el aumento
de la productividad. Como consecuencia de ello, las rentas del trabajo aumentaron
considerablemente, alcanzando su máximo (a los dos lados del Atlántico Norte) en la
década de los setenta (la participación de los salarios, en términos de compensación
por empleado, en EEUU fue del 70% del PIB; en los países que serían más tarde la
UE-15, este porcentaje era el 72,9%; en Alemania un 70,4%; en Francia un 74,3%; en
Italia un 72,2%; en el Reino Unido un 74,3% y en España un 72,4%).[1]

Este pacto social se rompió a finales de la década de los setenta y principios de
los años ochenta como consecuencia de la rebelión del capital ante los avances del
mundo del trabajo. La respuesta del capital fue el desarrollo de una cultura
económica nueva basada en el liberalismo, pero con una mayor agresividad, resultado,
en aquel momento, de su postura defensiva frente a los avances del mundo del
trabajo. Su versión en políticas públicas fue lo que se ha llamado neoliberalismo,
que tenía como objetivo recuperar el terreno perdido mediante el debilitamiento del
mundo del trabajo[2]. A partir de entonces, el crecimiento de la productividad no se
traduciría tanto en el incremento de las rentas del trabajo, sino en el aumento de
las rentas del capital. Y esta respuesta, mediante el desarrollo de las políticas
neoliberales (que constituían un ataque frontal a la población trabajadora), ha sido
muy exitosa. Las rentas del trabajo descendieron en la gran mayoría de países
citados anteriormente. En EEUU pasaron a representar en 2012 el 63,6% del PIB; en
los países de la UE-15 el 66,5%; en Alemania el 65,2%; en Francia el 68,2%; en
Italia el 64,4%; en el Reino Unido el 72,7%; y en España el 58,4%. El descenso de
las rentas del trabajo durante el periodo 1981-2012 fue de un 5,5% en EEUU, un 6,9%
en la UE-15, un 5,4% en Alemania, un 8,5% en Francia, un 7,1% en Italia, un 1,9% en
el Reino Unido y un 14,6% en España, siendo este último país donde tal descenso fue
mayor.[3]

El contexto político

Tales políticas fueron iniciadas por el Presidente Reagan en 1980 y por la Primera
Ministra, la Sra. Margaret Thatcher, en 1979 en el Reino Unido. Estas políticas
fueron también aceptadas como inevitables y necesarias por el gobierno de François
Mitterrand en Francia en 1981, al sostener que su programa de clara orientación
keynesiana (con el cual había sido elegido) no podía aplicarse debido a la
europeización y globalización de la economía, postura sostenida más tarde por la
corriente dominante dentro de la socialdemocracia europea conocida  como Tercera
Vía. La aplicación de las políticas neoliberales, definidas como socio-liberales
dentro de esa tradición política, caracterizaron las políticas de los gobiernos
socialdemócratas en la UE. Todas ellas tenían como objetivo facilitar la integración
de las economías de los países de la UE en el mundo globalizado, aumentando su
competitividad a base de estimular las exportaciones a costa de la reducción de la
demanda doméstica, reduciendo los salarios. De ahí deriva que una consecuencia de
estas políticas fuera que el aumento de la productividad no repercutiera en el
aumento salarial, sino en el aumento de las rentas del capital.

Para alcanzar este objetivo, el desempleo fue un componente clave para disciplinar
al mundo del trabajo. En todos estos países, el desempleo aumentó enormemente. Pasó
de ser un 4,8% en EEUU en 1970 a un 9,6% en 2010. En los países de la UE-15 pasó de
un 2,2% a un 9,6%; en Alemania de un 0,6% a un 7,1%; en Francia de un 1,8% a un
9,8%; en Italia de un 4,9% a un 8,4%; en el Reino Unido de un 1,7% a un 7,8% y en
España de un 2,4% a un 20,1%, siendo este crecimiento mayor en este último país.[4]

Esta polarización de las rentas, con gran crecimiento de las rentas de capital a
costa de las rentas del trabajo, fue el origen de las crisis económicas y
financieras. La disminución de las rentas del trabajo creó un gran problema de
escasez de demanda privada, que pasó desapercibida como consecuencia de varios
hechos. Uno de ellos fue la reunificación alemana en 1990 y el enorme gasto público
que la acompañó (a fin de incorporar el Este de Alemania al Oeste y facilitar la
expansión de la Alemania Occidental en la Oriental), que se financió principalmente
a base de aumentar el déficit público de Alemania, pasando de estar en superávit en
1989 (0,1% del PIB) a tener déficit desde ese año, alcanzando un 3,4% en 1996,
estando en déficit cada año desde 1989. Alemania siguió, pues, una política de
estímulo, a través del gasto público, que (como resultado de su tamaño y
centralidad) benefició a toda la economía europea.[5]

El segundo hecho fue el enorme endeudamiento de la población, endeudamiento que
retrasó el impacto que el descenso de las rentas del trabajo tuvo en la reducción de
la demanda. Este endeudamiento fue facilitado en Europa con el establecimiento del
euro, que tuvo como consecuencia la tendencia a confluir los intereses de los países
de la Eurozona hacia los existentes en Alemania. La sustitución del marco alemán y
la de todas las otras monedas de la Eurozona por la misma moneda, el euro, tuvo como
consecuencia la alemanización de los intereses monetarios. El caso de España es un
claro ejemplo. El precio del crédito nunca había sido tan bajo, facilitando el
enorme endeudamiento de las familias (y empresas) españolas, pasando así
desapercibida la enorme pérdida de capacidad adquisitiva de la población
trabajadora.

Por otra parte, la gran acumulación de capital (resultado de que la mayor parte del
aumento de riqueza de los países, causado por el aumento de la productividad, fuera
predominantemente a aumentar las rentas del capital en lugar de las rentas del
trabajo) explica el aumento de las actividades especulativas, incluyendo la
aparición de las burbujas, de las cuales las inmobiliarias fueron las más comunes,
aunque no las únicas. La rentabilidad era mucho más elevada en el sector
especulativo que en el productivo, el cual estaba algo estancado, como resultado de
la disminución de la demanda. El crecimiento del capital financiero fue la
característica de este periodo a los dos lados del Atlántico Norte, crecimiento
resultante del endeudamiento y de las actividades especulativas. Este crecimiento se
basaba, en parte, en la necesidad de endeudarse, debido al continuo descenso del
crecimiento anual de la compensación salarial en todos estos países, una situación
especialmente acentuada en los países de la UE-15. Así, tal crecimiento anual medio
en los países de la Eurozona descendió de un 3,5% en el periodo 1991-2000 a un 2,4%
en el periodo 2001-2010; en Alemania de un 3,2% a un 1,1% y en España de un 4,9% a
un 3,6%.[6]

La explosión de las burbujas

Los establishments financieros y políticos, tanto de la Unión Europea como de la
mayoría de países de la Eurozona, creyeron que la crisis financiera estaba creada y
originada por el colapso del banco estadounidense Lehman Brothers y se limitaría al
sector bancario de EEUU. Thomas Palley cita al que era Ministro de Finanzas alemán,
el socialista Peer Steinbrück (hoy candidato a la presidencia del partido
socialdemócrata) que profetizó que aquello significaría el fin del estatus de EEUU
como gran poder financiero, como resultado de las debilidades del sistema financiero
estadounidense. Este colapso del dólar, según él, beneficiaría al euro.

La gran ironía de estas predicciones es que el que al final salvó a la banca alemana
fue el Federal Reserve Board (FRB), el Banco Central de EEUU. El modelo alemán
basado en la exportación hizo a la banca alemana enormemente vulnerable a ser
contaminada. Los bancos alemanes estaban masivamente intoxicados con los productos
especulativos de la banca estadounidense. Grandes bancos alemanes (como el Sachsen
LB, el IKB Deutsche Industriebank, el Deutsche Bank, el Commerzbank, el Dresdner
Bank o el Hypo Real Estate) así como las Cajas alemanas (como BayernLB, WestLB y DZ
Bank) entraron en el periodo 2007-2009 en una enorme crisis de solvencia, teniendo
que ser todos ellos rescatados, muchos de ellos, por cierto, con la ayuda del FRB de
EEUU.

La orientación económica, basada en la exportación (algo típico del modelo liberal),
había contagiado profundamente al capital financiero alemán, como resultado de sus
inversiones financieras tanto en la banca estadounidense (llena de productos
tóxicos) como en los países periféricos llamados PIGS (Portugal, Irlanda, Grecia y
España) y más tarde GIPSI (con la incorporación de Italia), llenas de actividades
especulativas de tipo inmobiliario. En realidad la crisis financiera alemana y
europea era incluso peor que la estadounidense y, cuando la enorme burbuja
especulativa explotó (al paralizarse la banca alemana), apareció con toda crudeza el
enorme problema del endeudamiento causado por la reducción de la demanda, al cual
hice referencia en apartados anteriores.

¿Por qué la crisis financiera es peor en Europa?

Una de las causas de ello es la arquitectura del sistema de gobierno del euro,
resultado del dominio del capital financiero en  su gobernanza. Tal sistema de
gobierno es producto de un diseño neoliberal que se basa, en parte, en la diferencia
de comportamientos entre el Banco Central Europeo (BCE) y el FRB y, en parte, en el
distinto tipo de modelo exportador de EEUU y la Eurozona (multipolar en EEUU y
centrado en la propia Eurozona en el caso europeo).

El BCE no es un banco central. El FRB sí lo es. El BCE no presta dinero a los
Estados y no los protege frente a la especulación de los mercados financieros. De
ahí que los Estados periféricos estén tan desprotegidos, pagando unos intereses
claramente abusivos que han dado pie a la enorme burbuja de la deuda pública de
estos países. Esto no ocurre en EEUU. El FRB protege al Estado de EEUU. California
tiene una deuda pública preocupante como lo es la griega, pero esto no es una
situación asfixiante para su economía. Sí lo es en Grecia.

A la luz de estos datos es absurdo que se acuse a los países periféricos de haber
causado la crisis debido a su falta de disciplina fiscal. España e Irlanda estaban
en superávit en sus cuentas del Estado durante todo el periodo 2005-2007. Eran los
discípulos predilectos de la escuela neoliberal, dirigida por la Comisión Europea,
siendo el Ministro Solbes, que había sido Comisario de Asuntos Económicos de la UE,
el arquitecto de tal ortodoxia. En realidad, Alemania, durante el periodo 2002-2007,
tuvo déficits públicos mayores que la supuestamente indisciplinada España.

No fue su inexistente falta de disciplina, sino la falta de un Banco Central que
apoyara su deuda pública lo que causó el crecimiento de los intereses de la deuda
pública, provista por los bancos alemanes entre otros, que se beneficiaron de la
elevada prima de riesgo. El fin primordial de las medidas de recortes del gasto
público, incluyendo el gasto público social, es pagar los intereses a la banca
alemana, entre otros. El enorme sacrificio de los países GIPSI no tiene nada que ver
con la explicación que se da en los medios y otros fórums de difusión del
pensamiento neoliberal que atribuyen los recortes a la necesidad de corregir sus
excesos, sino a pagar a una banca que controla el BCE que, en lugar de proteger a
los Estados, los debilita para que tengan que pagar mayores cantidades a la banca.
La evidencia de ello es abrumadora. El famoso rescate a la banca española es, en
realidad, el rescate a la banca europea, incluyendo la alemana la cual tiene
inversita más de 200.000 millones de euros en activos financieros españoles.

Una nueva explicación de la crisis

Una variación de esta explicación es el argumento de que el problema de la Eurozona
es el grado del diferencial de competitividad, con alta competitividad en el centro
–Alemania y Holanda- y baja competitividad en el sur –GIPSI-. Este diferencial
explica que los primeros tengan balanzas de comercio exterior positivas (exportan
más que importan), mientras que los segundos las tienen negativas (es decir,
importan más de lo que exportan). De ahí que la solución pase por un mayor
crecimiento de la competitividad de los segundos. Y la mejor manera es bajar los
salarios (lo que se llama devaluación doméstica).

Pero tal explicación tiene serios problemas. En primer lugar, ni Irlanda ni Italia
tenían balanzas comerciales negativas cuando la crisis se inició. Es más, el
crecimiento del componente negativo de la balanza de pagos en los países GIPSI se
debió predominantemente al aumento de las importaciones, resultado del
endeudamiento, no del descenso de la productividad o competitividad. Y ahora la
mejora de su balanza comercial se debe a su escasa demanda. En ambos casos, poco que
ver con cambios en la competitividad. En realidad, la productividad laboral
estandarizada por actividad económica no es sustancialmente diferente en España que
en Alemania. El problema, pues, no puede explicarse por un diferencial de
competitividad, sino por un diferencial de demanda, acentuado a nivel europeo por un
problema estructural, resultado del descenso de las rentas del trabajo. El motor de
la economía de la eurozona se basa en el modelo exportador alemán, cuyo éxito se
basa en la moderación salarial alemana (con salarios muy por debajo del nivel que
les corresponde por el nivel de productividad), en la imposibilidad de los países
periféricos de poder reducir el precio de su moneda (beneficiando a Alemania con
ello), en la enorme concentración de euros, la movilidad de capitales de la
periferia al centro y el dominio de las estructuras financieras, a través de la
enorme influencia sobre el BCE que no actúa como un Banco Central. Ver la balanza de
pagos como resultado de una diferencia de productividad es profundamente erróneo.

En realidad, Alemania debería actual como motor estimulante de la economía, no
mediante el aumento de sus exportaciones (basadas en bajos salarios), sino en un
crecimiento de su demanda doméstica, incrementando sus salarios y su escasa
protección social. El trabajador alemán tiene más en común con los trabajadores de
los países GIPSI que con su establishment financiero y exportador. Y en los países
periféricos deberían seguirse también políticas de estímulo, revirtiendo las
políticas de austeridad que están contribuyendo a la recesión, además del malestar
de las clases populares, políticas a las que se opondrán los agentes del capital,
pues éstos verán reducidos sus ingresos. Así de claro. Marx, después de todo,
llevaba razón.



Una versión reducida se ha publicado en LE MONDE DIPLOMATIQUE (versión española)

Julio 2013



[1] ECFIN. European Comission Statistical Annex. Table 32. Autum 2011



[2] Breve Historia del Neoliberalismo, David Harvey, 2007



[3] ECFIN, European Commission. Statistical Annex, Table 32, Autumn 2012



[4] ECFIN. European Comission. Statistical Annex. Autum 2011



[5] Para una expansión de este y otros puntos citados en esta sección se aconseja la

lectura del excelente artículo “Europe’s crisis without end. The consequences of

neoliberalism run amok” de Thomas I. Palley – una de las mentes económicas más

claras de EEUU y más desconocidas en Europa- en IMK Working Paper. March 2013. no.

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[6] Thomas I. Palley op. cit.