Al pan, pan y al vino,
vino: la LOMCE es una ley franquista en toda regla. Una ley de ordeno y mando, sin
evaluación previa
de lo existente. Un modelo educativo conservador
que recuerda a la
letra con sangre
entra. Una vuelta a unos conocimientos
básicos con reducción curricular, instrumentales, suficiente para el mercado
laboral precario.
Una ley que falta el
respeto a la diversidad, que premia las escuelas antidemocráticas y favorece la
concertada privada, en su faceta privada. Donde el profesorado es personaje
invisible en la ley, con una absoluta desconfianza en su labor docente y
valoración de la misma. Una ley segregadora socialmente que beneficia a las
clases altas y castiga a las clases populares.
La madre de todas las leyes. La que permite poner las cosas en su sitio. Todo
empieza a encajar en este país.
domingo, 13 de octubre de 2013
lunes, 9 de septiembre de 2013
lunes, 26 de agosto de 2013
Memorias de un arriero en la Sierra de Gredos
Hola amigo:
Ahora voy caminando por la senda que conduce a la Laguna Grande de
Gredos acompañado por los amigos Misil, Luna y Federica que acarrean con los
víveres para el refugio Elola. Nos acompaña el ruido de sus herraduras
golpeando contra el granito del camino, al fondo alcanzamos a ver los
cervunales y alguna cabra saltar de risco en risco. Cuando hemos llegado a los
altos de Barrerones me ha sobrecogido la vista del Circo de Gredos (de vez en
cuando tengo la costumbre de asomarme al trampolín que hay cerca del cartel y
que te deja colgado encima de la espectacular garganta de Gredos).
Este es el momento en que me giro hacia los caballos y en silencio
entendemos que nos queda todavía la mitad del trabajo. Huele a sudor que
desprenden por el esfuerzo realizado y que arrastra la brisa de agosto, se
produce un momento de complicidad entre nosotros. Misil tiene la costumbre de
parar aquí para que le baje la retranca, correa que evita que la carga se vaya hacia
delante cuando viene la cuesta hacia abajo.
No puedo dejar de admirar año tras año, trabajando a su lado, la nobleza
y la inteligencia con que afrontan su tarea. No puedo dejar de pensar en que son los responsables
de que podamos tener el lujo de una comida o una cerveza allí arriba.
Protagonistas humildes de la Sierra de Gredos. Desde Lozano o Careto, hasta Misil, Pensador, Turco, Mora,
Federica, Luna, Reimundo, Titán y muchos otros que me dejo en el tintero; todos
grandes amigos de fatigas y kilómetros por la sierra.
Me gustaría dejar a un lado la pasión del alpinismo y oficios como el de guía de montaña o guarda de refugio, para hablar de otra pasión de la misma belleza
y respeto: el oficio de arriero.
Arriero, vas
fabulosamente vidriado de sudor.
La hacienda Menocucho
cobra mil sinsabores diarios por la vida.
Las doce. Vamos a la cintura del día.
El sol que duele mucho.
Arriero, con tu poncho colorado te alejas,
saboreando el romance peruano de tu coca.
Y yo desde una hamaca,
desde un siglo de duda,
cavilo tu horizonte y atisbo, lamentado,
por zancudos y por el estribillo gentil
y enfermo de una "paca-paca".
Al fin tú llegarás donde debes llegar,
arriero, que, detrás de tu burro santurrón,
te vas...,
te vas...
La hacienda Menocucho
cobra mil sinsabores diarios por la vida.
Las doce. Vamos a la cintura del día.
El sol que duele mucho.
Arriero, con tu poncho colorado te alejas,
saboreando el romance peruano de tu coca.
Y yo desde una hamaca,
desde un siglo de duda,
cavilo tu horizonte y atisbo, lamentado,
por zancudos y por el estribillo gentil
y enfermo de una "paca-paca".
Al fin tú llegarás donde debes llegar,
arriero, que, detrás de tu burro santurrón,
te vas...,
te vas...
(César Vallejo)
Os voy a contar algunos secretos que he aprendido a lo largo de estos
años en los caminos de la Sierra de Gredos:
La jornada comienza temprano por la mañana despertándonos con el olor de
la vieja cafetera del refugio. Siempre queda una mirada por la ventana para
mirar el estado del cielo, las nubes son nuestro enemigo, y otra
mirada al prado para comprobar dónde están los caballos esa mañana. Después de desayunar, con los cabezales en la
mano, me acerco a buscar a los caballos donde se encuentren. A veces, cuando me
voy acercando sigilosamente hacia ellos, inmóviles y con la cabeza y orejas
altas, no se dejan coger y comienza la persecución; hay que emplear alguna artimaña para convencerles de que tus
intenciones son buenas, un poco de pan, algún matojo de alrededor o simplemente
la mano extendida. El silbido también es importante para que te reconozcan. Lo
siguiente es quitarles las maneas, cadenas que se colocan en las manos para que no puedan andar con su zancada normal
y sea más difícil que se escapen. Dependiendo de la altura del verano los
amaneo a los tres o sólo al líder, al
que seguirán el resto de caballos si tienen idea de fugarse a otros paraísos.
Llega el momento de vestirlos con los apeos correspondientes,
primero coloco las protecciones en las
patas que evitarán que se hagan heridas con las piedras del camino, a
continuación coloco un cojín fabricado con espuma de un colchón desvencijado y que tiene un corte rectangular para proteger
el roce de la albarda en la cruz. Encima de ella extiendo una vieja manta,
monto la albarda y aprieto la cincha de
cuero y borreguillo cosido en ancho en
la panza del caballo. Remato la cincha con un nudo de alondra fugado apretando
con la rodilla y lumbares, para evitar que se gire con el paso del caballo en
un camino tan sinuoso como es el de la Laguna.
Encima de la albarda va el serón de goma, donde cargaré las bombonas de gas,
cajas de cerveza, pan, vino, huevos, melones, latas de comida y todo lo que el
refugio necesite. Cuando bajamos del refugio suelo cargar la basura y bombonas
de gas vacías. El serón lo cierro con un atado de una vieja
cuerda “Joker” de escalada; unos veinte
metros es suficiente para realizar un primer atado, que rodea al caballo entre
la panza y la cruz, cerrado con un nudo de fuga y rematado con un ballestrinque
en un mosquetón viejo. Luego le paso la primera “cruzata”, también rematada con
un nudo de fuga y ballestrinque. Para una carga auxiliar haría una segunda
“cruzata”. Vestir al caballo es un ritual y lleva su concentración, orden y
rigor. El peso en cada lado del serón debe ser idéntico, ya que puede provocar
que se gire repentinamente en mitad del
camino, estropeándola y creando más trabajo fatigoso al tener que volver a cargarlo de nuevo. Una vez vestidos y cargados los caballos,
cojo la riñonera de la cocina. En la riñonera llevo una navaja afilada,
importante e indispensable herramienta para un arriero. Sirve para cortar las
cuerdas que atan la carga o atan un caballo a otro en caso de accidente. Sirve
también para preparar el bocadillo en la plataforma antes de empezar a cargar.
Llevo el teléfono móvil para estar en contacto con el refugio y las llaves de
la vieja furgoneta para bajar al pueblo a por las viandas.
Desde hace unos años los caballos van atados uno detrás de otro de los
raberos de los cabezales a las colas con un nudo que evita que se arranquen la
cola con los tirones que a veces se dan entre ellos. El paso del caballo es
medio en el llano, ligero en la subida y lento en la bajada. Algunos caballos
cagan por el camino mientras caminan y otros se paran de golpe y no intentes
que anden, será en balde. Alguna vez he tenido momentos curiosos: parar a mear
y de repente ves que los tres caballos se estiran y comienzan a mear también de
forma sincronizada. Por el camino sucede
un fenómeno extraordinario, al cual no he encontrado explicación racional. Los
caballos caminan y no suelen parar porque haya excursionistas. Estos
excursionistas ven el caballo y se apartan, pero no ven que el caballo lleva un
gran serón a los lados, y no llegan a apartarse del todo. Más de uno ha rodado.
Otros levantan la cabeza cuando es demasiado tarde. Otros aprovechan para tocar
fugazmente al caballo. Luego vienen las mujeres y los niños con sus exclamaciones y comentarios:
¡pobrecitos cargaditos! Debo confesar al
lector, que a través de mis gafas de sol, hecho una mirada disimulada al
desfile de mujeres en bikini en pleno mes de agosto bajo un sol de justicia,
alguna abrasada y cerca del melanoma de piel.
Siempre paro unos minutos en el regato de agua que hay debajo de la
fuente de los Cavadores, allí los caballos beben y mojan el gaznate seco. Además consigo que hinchen
la tripa y las cinchas se aprieten.
Siempre que el camino me ofrece prado me salgo a ellos, para que pisen
en terreno cómodo y no gasten tanta herradura, además siempre hay algún muerdo
fugaz a la hierba fresca y alta. Los lugares del camino que más vitalidad me
dan son el trozo de trocha que evita el camino empedrado que sube a prado Pozas
y te enfila al puerto de Candeleda y la
parte de prado que baja de Barrerones y
que tiene al fondo las vistas de la Mira. Tardo menos tiempo en el viaje de ida
que en el viaje de vuelta. Los caballos por instinto buscan el mejor itinerario.
Una vez que llego a la plataforma les quito los apeos, y los llevo al
trozo de prado y río que hay al lado de la Plataforma, para que esperen
descansando a que vuelva. Joaquín, encargado del chiringuito y primer guarda
del refugio Elola en 1972, cuida de los apeos de los animales.
Cojo la furgoneta y bajo a Hoyos del Espino, donde cogeré las sacas de
pan y compraré en la frutería. Luego me acerco a la carnicería en Navarredonda
de Gredos donde me tienen preparado el pedido. En agosto me preparo para la
gran cola de amas de casa del pueblo, que se reúnen aposta a la misma hora. A
veces vas a la farmacia, otras al banco a por cambio de monedas, cuatro veces
al mes visitas la gasolinera. A la Guarnicionería a por herraduras y clavos.
Y por último visita al almacén donde guardamos la mercancía que traemos
de otros lugares. Siempre cojo carga para tres caballos. A la famosa pregunta
del público: ¿cuánto carga un caballo? Depende. Entre ochenta y cien kilos. Lo
que sí está claro es que un caballo sube cuatro bombonas de butano o propano. Calcula cuánto pesa. Sube doce
cajas de cervezas, cocacola, aquarius, casera o fanta. El caballo trabaja tres días a la semana del
uno de junio al doce de octubre. Una media de sesenta y cinco días al año. El
resto del año pasta y ve pasar la vida en el bello paraje del río Tormes. Algún
profano firmaría el contrato con estas condiciones.
Vuelvo a subir, con la furgoneta más cerca del asfalto, hacia arriba.
Descargo y comienza el “tetris”, a encajar paquetes dentro de los serones. Los
caballos, parados con el peso de la carga se cansan rápidamente, piden empezar a
caminar arrastrando la pata delantera en el suelo. Un arriero debe de ser
rápido cargando. Con los años he aprendido que mejor tener caballos pequeños y
bajitos, para no acabar destrozado de la espalda. Despedida a Joaquín, y bajo
las sorprendidas miradas del público arrancamos como saetas. Los caballos demuestran su
inteligencia buscando acabar cuanto antes con el camino para quitarse el muerto
de encima. Aquí es importante controlar las retrancas en las bajadas. Si no ha
habido ningún incidente en dos horas llegaremos al refugio y descargaremos con
la ayuda de los compañeros.
Después quito los vestidos del caballo y compruebo con rigor cada una de
las partes del cuerpo del caballo donde se ha podido rozar: panza, cruz y
cascos. Si hay que curar se cura. Doy crema hidratante a los cascos y aceite en
el culo para las moscas cojoneras, el aceite es el usado para cocinar. Otras
tareas como peinar, cortar el pelo y dar sal son más esporádicas. A finales de julio subo a los caballos cerca
del charco del Cristal de la Ventana, para que coman tranquilamente los pastos
frescos de allí y donde no llegan las vacas de Pepín. También les damos el pan
que sobra y tenemos pienso campero que es de taco y se sirve cómodamente en el suelo. Alguna cabra se atreve a meter el
morro y robar algo a los caballos. Hago tres montones y observo cómo la yegua
gana terreno mordiendo en el culo de Misil.
El momento de dejarlos en el prado y ver cómo se revuelcan los tres
patas arriba a la vez en la hierba para
limpiarse el sudor debajo del Almanzor es mágico. Quizás es el momento donde
alcanzas a valorar que este oficio merece la pena y que las palabras nunca
alcanzan cuando lo que hay que decir desborda el alma, en palabras de Julio
Cortázar.
Más adelante os contaré que los caballos caminan con herraduras en los
pies y manos. Y que existe otro oficio tan bello como el de guía, el de guarda
o el de arriero: el oficio de herrador. Y que la vida está llena de personas
que desempeñan muchos oficios extraordinarios y que somos nosotros quienes los hacemos extraordinarios
por disfrutarlos con pasión.
Se acerca el final de nuestro camino…
Misil, Luna y Federica
(Jorge M. Valle García. Laguna Grande de Gredos. Agosto 2013.)
viernes, 12 de julio de 2013
Lucha de clases
Eneko
El conflicto capital-trabajo en las crisis actuales (Vicenç Navarro) *
El conflicto capital-trabajo en las crisis actuales (Vicenç Navarro) *
Es sorprendente que en la extensísima literatura que
se ha escrito sobre las causas
de las crisis actuales muy poco se ha centrado en el
conflicto capital-trabajo (lo
que solía llamarse lucha de clases) y su génesis en el
desarrollo de tal crisis. Una
posible causa de esta situación es la enorme atención
que ha tenido la crisis
financiera como la supuesta causa de recesión actual.
Pero tal atención ha desviado
a los analistas del contexto, no sólo económico, sino
político, que no sólo
determinó, sino que configuró tal crisis financiera
así como la económica, la social
y la política. En realidad no se puede analizar cada
una de ellas y la manera como
están relacionadas sin referirse a tal conflicto. Como
bien dijo Marx, la historia
de la humanidad es la historia de la lucha de clases.
Y las crisis actuales (desde
la financiera a la económica, pasando por la social y
política) es un claro ejemplo
de ello.
Veamos los datos. Durante el periodo post II Guerra
Mundial, dicho conflicto se
mantuvo a través de un pacto entre el capital y el
mundo del trabajo que determinó
que los salarios, incluyendo el salario social (que se
reflejó en el aumento de la
protección social mediante el desarrollo de las
transferencias y servicios públicos
del Estado del Bienestar), evolucionaran acorde,
predominantemente, con el aumento
de la productividad. Como consecuencia de ello, las
rentas del trabajo aumentaron
considerablemente, alcanzando su máximo (a los dos
lados del Atlántico Norte) en la
década de los setenta (la participación de los
salarios, en términos de compensación
por empleado, en EEUU fue del 70% del PIB; en los
países que serían más tarde la
UE-15, este porcentaje era el 72,9%; en Alemania un
70,4%; en Francia un 74,3%; en
Italia un 72,2%; en el Reino Unido un 74,3% y en
España un 72,4%).[1]
Este pacto social se rompió a finales de la década de
los setenta y principios de
los años ochenta como consecuencia de la rebelión del
capital ante los avances del
mundo del trabajo. La respuesta del capital fue el
desarrollo de una cultura
económica nueva basada en el liberalismo, pero con una
mayor agresividad, resultado,
en aquel momento, de su postura defensiva frente a los
avances del mundo del
trabajo. Su versión en políticas públicas fue lo que
se ha llamado neoliberalismo,
que tenía como objetivo recuperar el terreno perdido
mediante el debilitamiento del
mundo del trabajo[2]. A partir de entonces, el
crecimiento de la productividad no se
traduciría tanto en el incremento de las rentas del
trabajo, sino en el aumento de
las rentas del capital. Y esta respuesta, mediante el
desarrollo de las políticas
neoliberales (que constituían un ataque frontal a la
población trabajadora), ha sido
muy exitosa. Las rentas del trabajo descendieron en la
gran mayoría de países
citados anteriormente. En EEUU pasaron a representar
en 2012 el 63,6% del PIB; en
los países de la UE-15 el 66,5%; en Alemania el 65,2%;
en Francia el 68,2%; en
Italia el 64,4%; en el Reino Unido el 72,7%; y en
España el 58,4%. El descenso de
las rentas del trabajo durante el periodo 1981-2012
fue de un 5,5% en EEUU, un 6,9%
en la UE-15, un 5,4% en Alemania, un 8,5% en Francia,
un 7,1% en Italia, un 1,9% en
el Reino Unido y un 14,6% en España, siendo este
último país donde tal descenso fue
mayor.[3]
El contexto político
Tales políticas fueron iniciadas por el Presidente
Reagan en 1980 y por la Primera
Ministra, la Sra. Margaret Thatcher, en 1979 en el
Reino Unido. Estas políticas
fueron también aceptadas como inevitables y necesarias
por el gobierno de François
Mitterrand en Francia en 1981, al sostener que su
programa de clara orientación
keynesiana (con el cual había sido elegido) no podía
aplicarse debido a la
europeización y globalización de la economía, postura
sostenida más tarde por la
corriente dominante dentro de la socialdemocracia
europea conocida como Tercera
Vía. La aplicación de las políticas neoliberales,
definidas como socio-liberales
dentro de esa tradición política, caracterizaron las
políticas de los gobiernos
socialdemócratas en la UE. Todas ellas tenían como
objetivo facilitar la integración
de las economías de los países de la UE en el mundo
globalizado, aumentando su
competitividad a base de estimular las exportaciones a
costa de la reducción de la
demanda doméstica, reduciendo los salarios. De ahí
deriva que una consecuencia de
estas políticas fuera que el aumento de la
productividad no repercutiera en el
aumento salarial, sino en el aumento de las rentas del
capital.
Para alcanzar este objetivo, el desempleo fue un
componente clave para disciplinar
al mundo del trabajo. En todos estos países, el
desempleo aumentó enormemente. Pasó
de ser un 4,8% en EEUU en 1970 a un 9,6% en 2010. En
los países de la UE-15 pasó de
un 2,2% a un 9,6%; en Alemania de un 0,6% a un 7,1%;
en Francia de un 1,8% a un
9,8%; en Italia de un 4,9% a un 8,4%; en el Reino
Unido de un 1,7% a un 7,8% y en
España de un 2,4% a un 20,1%, siendo este crecimiento
mayor en este último país.[4]
Esta polarización de las rentas, con gran crecimiento
de las rentas de capital a
costa de las rentas del trabajo, fue el origen de las
crisis económicas y
financieras. La disminución de las rentas del trabajo
creó un gran problema de
escasez de demanda privada, que pasó desapercibida
como consecuencia de varios
hechos. Uno de ellos fue la reunificación alemana en
1990 y el enorme gasto público
que la acompañó (a fin de incorporar el Este de
Alemania al Oeste y facilitar la
expansión de la Alemania Occidental en la Oriental),
que se financió principalmente
a base de aumentar el déficit público de Alemania,
pasando de estar en superávit en
1989 (0,1% del PIB) a tener déficit desde ese año,
alcanzando un 3,4% en 1996,
estando en déficit cada año desde 1989. Alemania
siguió, pues, una política de
estímulo, a través del gasto público, que (como
resultado de su tamaño y
centralidad) benefició a toda la economía europea.[5]
El segundo hecho fue el enorme endeudamiento de la
población, endeudamiento que
retrasó el impacto que el descenso de las rentas del
trabajo tuvo en la reducción de
la demanda. Este endeudamiento fue facilitado en
Europa con el establecimiento del
euro, que tuvo como consecuencia la tendencia a
confluir los intereses de los países
de la Eurozona hacia los existentes en Alemania. La
sustitución del marco alemán y
la de todas las otras monedas de la Eurozona por la
misma moneda, el euro, tuvo como
consecuencia la alemanización de los intereses
monetarios. El caso de España es un
claro ejemplo. El precio del crédito nunca había sido
tan bajo, facilitando el
enorme endeudamiento de las familias (y empresas)
españolas, pasando así
desapercibida la enorme pérdida de capacidad
adquisitiva de la población
trabajadora.
Por otra parte, la gran acumulación de capital
(resultado de que la mayor parte del
aumento de riqueza de los países, causado por el
aumento de la productividad, fuera
predominantemente a aumentar las rentas del capital en
lugar de las rentas del
trabajo) explica el aumento de las actividades
especulativas, incluyendo la
aparición de las burbujas, de las cuales las
inmobiliarias fueron las más comunes,
aunque no las únicas. La rentabilidad era mucho más
elevada en el sector
especulativo que en el productivo, el cual estaba algo
estancado, como resultado de
la disminución de la demanda. El crecimiento del capital
financiero fue la
característica de este periodo a los dos lados del
Atlántico Norte, crecimiento
resultante del endeudamiento y de las actividades
especulativas. Este crecimiento se
basaba, en parte, en la necesidad de endeudarse,
debido al continuo descenso del
crecimiento anual de la compensación salarial en todos
estos países, una situación
especialmente acentuada en los países de la UE-15.
Así, tal crecimiento anual medio
en los países de la Eurozona descendió de un 3,5% en
el periodo 1991-2000 a un 2,4%
en el periodo 2001-2010; en Alemania de un 3,2% a un
1,1% y en España de un 4,9% a
un 3,6%.[6]
La explosión de las burbujas
Los establishments financieros y políticos, tanto de
la Unión Europea como de la
mayoría de países de la Eurozona, creyeron que la
crisis financiera estaba creada y
originada por el colapso del banco estadounidense
Lehman Brothers y se limitaría al
sector bancario de EEUU. Thomas Palley cita al que era
Ministro de Finanzas alemán,
el socialista Peer Steinbrück (hoy candidato a la
presidencia del partido
socialdemócrata) que profetizó que aquello
significaría el fin del estatus de EEUU
como gran poder financiero, como resultado de las
debilidades del sistema financiero
estadounidense. Este colapso del dólar, según él,
beneficiaría al euro.
La gran ironía de estas predicciones es que el que al
final salvó a la banca alemana
fue el Federal Reserve Board (FRB), el Banco Central
de EEUU. El modelo alemán
basado en la exportación hizo a la banca alemana
enormemente vulnerable a ser
contaminada. Los bancos alemanes estaban masivamente
intoxicados con los productos
especulativos de la banca estadounidense. Grandes
bancos alemanes (como el Sachsen
LB, el IKB Deutsche Industriebank, el Deutsche Bank,
el Commerzbank, el Dresdner
Bank o el Hypo Real Estate) así como las Cajas
alemanas (como BayernLB, WestLB y DZ
Bank) entraron en el periodo 2007-2009 en una enorme
crisis de solvencia, teniendo
que ser todos ellos rescatados, muchos de ellos, por
cierto, con la ayuda del FRB de
EEUU.
La orientación económica, basada en la exportación
(algo típico del modelo liberal),
había contagiado profundamente al capital financiero
alemán, como resultado de sus
inversiones financieras tanto en la banca estadounidense
(llena de productos
tóxicos) como en los países periféricos llamados PIGS
(Portugal, Irlanda, Grecia y
España) y más tarde GIPSI (con la incorporación de
Italia), llenas de actividades
especulativas de tipo inmobiliario. En realidad la
crisis financiera alemana y
europea era incluso peor que la estadounidense y,
cuando la enorme burbuja
especulativa explotó (al paralizarse la banca
alemana), apareció con toda crudeza el
enorme problema del endeudamiento causado por la
reducción de la demanda, al cual
hice referencia en apartados anteriores.
¿Por qué la crisis financiera es peor en Europa?
Una de las causas de ello es la arquitectura del
sistema de gobierno del euro,
resultado del dominio del capital financiero en su gobernanza. Tal sistema de
gobierno es producto de un diseño neoliberal que se
basa, en parte, en la diferencia
de comportamientos entre el Banco Central Europeo
(BCE) y el FRB y, en parte, en el
distinto tipo de modelo exportador de EEUU y la
Eurozona (multipolar en EEUU y
centrado en la propia Eurozona en el caso europeo).
El BCE no es un banco central. El FRB sí lo es. El BCE
no presta dinero a los
Estados y no los protege frente a la especulación de
los mercados financieros. De
ahí que los Estados periféricos estén tan desprotegidos,
pagando unos intereses
claramente abusivos que han dado pie a la enorme
burbuja de la deuda pública de
estos países. Esto no ocurre en EEUU. El FRB protege
al Estado de EEUU. California
tiene una deuda pública preocupante como lo es la
griega, pero esto no es una
situación asfixiante para su economía. Sí lo es en
Grecia.
A la luz de estos datos es absurdo que se acuse a los
países periféricos de haber
causado la crisis debido a su falta de disciplina
fiscal. España e Irlanda estaban
en superávit en sus cuentas del Estado durante todo el
periodo 2005-2007. Eran los
discípulos predilectos de la escuela neoliberal,
dirigida por la Comisión Europea,
siendo el Ministro Solbes, que había sido Comisario de
Asuntos Económicos de la UE,
el arquitecto de tal ortodoxia. En realidad, Alemania,
durante el periodo 2002-2007,
tuvo déficits públicos mayores que la supuestamente
indisciplinada España.
No fue su inexistente falta de disciplina, sino la
falta de un Banco Central que
apoyara su deuda pública lo que causó el crecimiento
de los intereses de la deuda
pública, provista por los bancos alemanes entre otros,
que se beneficiaron de la
elevada prima de riesgo. El fin primordial de las
medidas de recortes del gasto
público, incluyendo el gasto público social, es pagar
los intereses a la banca
alemana, entre otros. El enorme sacrificio de los
países GIPSI no tiene nada que ver
con la explicación que se da en los medios y otros
fórums de difusión del
pensamiento neoliberal que atribuyen los recortes a la
necesidad de corregir sus
excesos, sino a pagar a una banca que controla el BCE
que, en lugar de proteger a
los Estados, los debilita para que tengan que pagar
mayores cantidades a la banca.
La evidencia de ello es abrumadora. El famoso rescate
a la banca española es, en
realidad, el rescate a la banca europea, incluyendo la
alemana la cual tiene
inversita más de 200.000 millones de euros en activos
financieros españoles.
Una nueva explicación de la crisis
Una variación de esta explicación es el argumento de
que el problema de la Eurozona
es el grado del diferencial de competitividad, con
alta competitividad en el centro
–Alemania y Holanda- y baja competitividad en el sur
–GIPSI-. Este diferencial
explica que los primeros tengan balanzas de comercio
exterior positivas (exportan
más que importan), mientras que los segundos las
tienen negativas (es decir,
importan más de lo que exportan). De ahí que la
solución pase por un mayor
crecimiento de la competitividad de los segundos. Y la
mejor manera es bajar los
salarios (lo que se llama devaluación doméstica).
Pero tal explicación tiene serios problemas. En primer
lugar, ni Irlanda ni Italia
tenían balanzas comerciales negativas cuando la crisis
se inició. Es más, el
crecimiento del componente negativo de la balanza de
pagos en los países GIPSI se
debió predominantemente al aumento de las
importaciones, resultado del
endeudamiento, no del descenso de la productividad o
competitividad. Y ahora la
mejora de su balanza comercial se debe a su escasa
demanda. En ambos casos, poco que
ver con cambios en la competitividad. En realidad, la
productividad laboral
estandarizada por actividad económica no es
sustancialmente diferente en España que
en Alemania. El problema, pues, no puede explicarse
por un diferencial de
competitividad, sino por un diferencial de demanda,
acentuado a nivel europeo por un
problema estructural, resultado del descenso de las
rentas del trabajo. El motor de
la economía de la eurozona se basa en el modelo
exportador alemán, cuyo éxito se
basa en la moderación salarial alemana (con salarios
muy por debajo del nivel que
les corresponde por el nivel de productividad), en la
imposibilidad de los países
periféricos de poder reducir el precio de su moneda
(beneficiando a Alemania con
ello), en la enorme concentración de euros, la
movilidad de capitales de la
periferia al centro y el dominio de las estructuras
financieras, a través de la
enorme influencia sobre el BCE que no actúa como un
Banco Central. Ver la balanza de
pagos como resultado de una diferencia de
productividad es profundamente erróneo.
En realidad, Alemania debería actual como motor
estimulante de la economía, no
mediante el aumento de sus exportaciones (basadas en
bajos salarios), sino en un
crecimiento de su demanda doméstica, incrementando sus
salarios y su escasa
protección social. El trabajador alemán tiene más en
común con los trabajadores de
los países GIPSI que con su establishment financiero y
exportador. Y en los países
periféricos deberían seguirse también políticas de
estímulo, revirtiendo las
políticas de austeridad que están contribuyendo a la
recesión, además del malestar
de las clases populares, políticas a las que se
opondrán los agentes del capital,
pues éstos verán reducidos sus ingresos. Así de claro.
Marx, después de todo,
llevaba razón.
Una versión reducida se ha publicado en LE MONDE
DIPLOMATIQUE (versión española)
Julio 2013
[1] ECFIN. European Comission
Statistical Annex. Table 32. Autum 2011
[2] Breve Historia del Neoliberalismo, David Harvey,
2007
[3] ECFIN, European
Commission. Statistical Annex, Table 32, Autumn 2012
[4] ECFIN. European Comission.
Statistical Annex. Autum 2011
[5] Para una expansión de este y otros puntos citados
en esta sección se aconseja la
lectura del excelente artículo “Europe’s crisis
without end. The consequences of
neoliberalism run amok” de Thomas I. Palley – una de
las mentes económicas más
claras de EEUU y más desconocidas en Europa- en IMK
Working Paper. March 2013. no.
111
[6] Thomas I. Palley op. cit.
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