viernes, 6 de noviembre de 2020
Coronavac
Como no es una vacuna "new"* CoronaVac (SINOVAC Biotech) no sale en tertulias de “expertos”. Tan "new" quieren tecnológicamente que sean las futuribles vacunas contra "el bicho" que no hay en el mercado otras similares -y por tanto ya contrastadas- para ninguna enfermedad infecciosa vírica humana, frente a las que sí existen vacunas convencionales. Los chinos, aunque también juegan a lo "new"* y saben que cuando se obtengan y se pruebe que funcionan (o no) esas vacunas tendrán altos valores añadidos, económicos y geoestratégicos, no pierden el tiempo y por si acaso, además, ya tienen su vacuna convencional (inactivada de toda la vida, no "New") en prueba (fase III) en distintos países colaboradores. Quién crea que la foto de la publicación anterior es una fake le dejo enlace al trabajo experimental inicial publicado en Science http://science.sciencemag.org/content/369/6499/77). Yo lo que me pregunto es por qué a nadie en Occidente se le ocurre (Europa, EEUU..) hacer una vacuna inactivada de toda la vida, dado que este virus es estable genéticamente con las cepas aisladas del mismo hasta ahora sería relativamente más fácil , rápida, segura, eficaz, eficiente, barata y de tecnología contrastada su obtención. Todo ello sin renunciar a lo “New”* pero, claro, sí a la carrera comercial/geoestratégica por ver quién la mete más deprisa antes (en el mercado global se entiende). La ciencia y la prisa son siempre mala mezcla. Si añadimos, además, intereses comerciales, nacionales y estratégicos, la mezcla puede ser catastrófica.
* New: vacunas de vector vírico, recombinante de ADN/ARN, de subunidades de proteínas...etc
miércoles, 5 de agosto de 2015
Rehabilitación
He vuelto. Nueve meses entre el comienzo y fin de
obra, mas otro mes de lucidos, pintura, limpieza y mudanza. Total diez meses
fuera de casa, casi un año. Un parto largo, complicado y doloroso, para qué
vamos a engañarnos. Cada vez que veo ese programa de televisión, ahora
regional, en el que los dueños enseñan sus casas y cuentan, con esa sencillez y
naturalidad bobalicona característica de quien no le importa lucir esa parte de
su aparente intimidad en público, la elección de materiales, distribución, muebles
y por supuesto, ese detalle que estaba y se dejó porque formaba parte de
la singularidad del inmueble -un molino entero de piedra en medio de la cocina
por ejemplo-, se me hincha la vena del cuello. No conozco experiencia más
desagradable que bregar con ayuntamiento, técnicos, alarifes artistas (o sea, los
albañiles) y demás subcontratados (autodenominados profesionales del pladur,
pintura, electricistas, aluminio...etc). Esta parte no sale en el programa,
ni en la vida real. No sale porque lo que se expone es una falsa intimidad, es
sólo postureo. La intimidad no es algo que se puede añadir, por ejemplo a una
habitación, a fuerza de colocar en ella tales o cuales detalles, colores o
muebles. Nuestros íntimos son los que conocen nuestra ruina o desgracias. Lo
más íntimo de una vivienda son las estructuras invisibles que hacen que se
sostenga en pie. Paralelamente, una vivienda -que es,antes que un edificio,un
modo de vida- no es digna por nada de lo que en ella se muestra explícitamente,
sino por haber sido erigida, reformada o rehabilitada de acuerdo con una regla
invisible -la que dirige secretamente las pautas del modo de vida de sus
moradores- que la hace deseable. Bueno, pues explícale tú esto a los artistas.
Como después de los partos complicados, no obstante, la criatura crece y nos
gusta como ha quedado.
miércoles, 24 de septiembre de 2014
Shiseido
Guías de Alta Montaña, entre ellos Jorge M. Valle, mi hijo mayor, han colaborado en la realización de un spot publicitario para una marca internacional de productos de cosmética muy conocida. Aquí tenéis el "making of" del anuncio. En las tomas lejanas, donde se ve a alguien escalando en hielo, es Jorge.
jueves, 11 de septiembre de 2014
El puto amo
Hay una
anécdota apócrifa y poco conocida sobre el recientemente fallecido Botín que
circula entre algunos profesores de las Facultades de Veterinaria hace ya años.
Parece ser que allá por los años noventa coincidieron en una montería por el
norte de España, Botín y un conocido catedrático de cirugía veterinaria
aficionado a esos lances, de orígenes familiares humildes, muy respetado
profesionalmente y según los que le conocían, directo, de carácter fuerte y
maneras toscas. Durante la batida ,mientras esperaban el paso de las piezas,
entablaron conversación sobre la Universidad: que si estaba bien, que si estaba
mal ... La cuestión fue derivando en intensidad a un punto en el que nuestro
catedrático, que parece ser no se achantaba por el personaje, le espetó así a esta pregunta del banquero:
- ¡ Y tú ! ¿Tú cuánto ganas de catedrático ?
- Más que tú, ¡más que tú! No tengo horarios, me voy cuando quiero, como todos los días en casa y descanso los puentes, Semana Santa, Navidades y vacaciones de verano, cosa que tú no puedes hacer, así que yo gano más que tú....
La anécdota finaliza aquí, nadie sabe si continuó la conversación o cómo acabó la misma. El caso es que desde que me la contaron, hace ya muchos años, tengo metido en la cabeza que fue éste el momento y el motivo por el cual Emilio Botín empezó a fijarse en la Universidad, ese sitio donde había personas con un puesto fijo que no le rendían pleitesía y alardeaban de trabajar poco (aunque no fuera esa la intención de la "boutade" de nuestro colega ni tampoco su realidad). Y se fijó tanto, que hoy día, UNIVERSIA la apuesta personal del banquero por hacerse con la Universidad pública a través de distintas iniciativas privadas tiene presupuestado 700 millones de euros en el contexto geográfico español y latinoamericano para el año 2014. Este señor, el puto amo, además de evasor fiscal, pasaba por un gran mecenas de la Educación Superior. Pero yo creo que su interés principal estaba movido por la soberbia de quién no perdona una y si les parece demasiado fantasioso mi argumento, al menos me admitirán que privatizar un servicio público siempre es y será un buen negocio y de esto entendía Botín un Rato.
- ¡ Y tú ! ¿Tú cuánto ganas de catedrático ?
- Más que tú, ¡más que tú! No tengo horarios, me voy cuando quiero, como todos los días en casa y descanso los puentes, Semana Santa, Navidades y vacaciones de verano, cosa que tú no puedes hacer, así que yo gano más que tú....
La anécdota finaliza aquí, nadie sabe si continuó la conversación o cómo acabó la misma. El caso es que desde que me la contaron, hace ya muchos años, tengo metido en la cabeza que fue éste el momento y el motivo por el cual Emilio Botín empezó a fijarse en la Universidad, ese sitio donde había personas con un puesto fijo que no le rendían pleitesía y alardeaban de trabajar poco (aunque no fuera esa la intención de la "boutade" de nuestro colega ni tampoco su realidad). Y se fijó tanto, que hoy día, UNIVERSIA la apuesta personal del banquero por hacerse con la Universidad pública a través de distintas iniciativas privadas tiene presupuestado 700 millones de euros en el contexto geográfico español y latinoamericano para el año 2014. Este señor, el puto amo, además de evasor fiscal, pasaba por un gran mecenas de la Educación Superior. Pero yo creo que su interés principal estaba movido por la soberbia de quién no perdona una y si les parece demasiado fantasioso mi argumento, al menos me admitirán que privatizar un servicio público siempre es y será un buen negocio y de esto entendía Botín un Rato.
martes, 3 de junio de 2014
Abdicar
La abdicación es la guinda perfecta para este pastelazo que nos hemos
tenido que tragar cucharada a cucharada durante casi treinta y nueve
años, los mismos que duró su mentor y antecesor en el cargo. Pero ya se
ha dicho tantas veces que no importa repetirlo otra: el esclavo no
quiere ser libre, quiere ser amo. Los siervos, más que amar a su rey,
más que odiarlo, lo envidian. Manuel Prado, Armada, Mario Conde,
Urdangarín: la comedia monárquica es como un ogro que va devorando a sus
hijos, alimentándose de sus propios errores. No importa cuántos
escándalos, cuántos tropiezos, cuántas mentiras o ausencias jalonen su
reinado. La zarzuela sigue adelante y nadie puede detenerla. ¿O es que
alguien va a salir de entre el coro de aduladores y súbditos para dar la
voz de alarma y decir que el traje de superhéroe que hemos adorado
durante décadas no existe ni existió nunca? ¿Qué niño insensato se
atreverá a decir en voz alta que el rey está en pelotas? Felipe, yo no soy tu siervo y tú no vas a ser (mi) rey.
domingo, 4 de mayo de 2014
Trinidad y Bernardo
Estos señores de la fotografía eran mis bisabuelos paternos. Tuvieron tres hijas, una de ellas mi abuela. Las otras dos, tías de mi padre, murieron sin hijos. Soltera y practicamente virgen la una y viuda la otra. Se llamaban Nina y María. Las dos desarrollaron un exacerbado gusto por la verborrea sin sentido cuando se les daba pie -o sin dárselo,que era casi siempre- y además, la segunda añadió una diletante y tardía vocación historiográfica respecto de su apellido, Saro, hasta que, según ella, consiguió documentar que un antepasado suyo había fundado una pequeña villa del Valle de Santamaría de Cayón (Santander) llamada Sarón. Lo cual la hizo especialmente prepotente y pesada cuando se lo contaba a cualquiera; por ejemplo a mi primo. Las tres hermanas vivían juntas en la misma casona cántabra situada en una pedanía de Sarón, mi abuela en la planta de abajo y sus hermanas en la planta de arriba.
Cuando mi padre nos llevaba en verano a ver a mis abuelos había que cumplir con el rito de subir a la planta de arriba y saludar a las tías que, expectantes, esperaban tener a quién aturdir. El único que no subía era mi padre, detalle del que me percaté más tarde cuando tuve edad para ello. El caso es que, después del óbito de estas dos señoras, mi padre, que era el mayor de los sobrinos (los hijos de mi abuela) se hizo cargo de la gestión de las dos herencias, o al menos así se lo hicieron creer y durante muchos años hizo viajes con un maletín de oficina, intentando ordenar los papeles y poner de acuerdo a sus hermanos, cuñados y sobrinos. Se murió sin conseguirlo. Entonces empecé a viajar yo con la misma intención y el mismo maletín, al que fui añadiendo algunos documentos que iba encontrando aquí y allá, que evidenciaban que la estulticia de las causantes junto con algo de codicia -lo que llamo el efecto pasiego- por la cercanía de los parientes del norte con las fallecidas y cierto encono familiar por ello, impedían la resolución de ambas herencias. Después de algunos viajes el problema principal, el proindiviso de las siete fincas que consituían la herencia, se resolvió y a medias con mi hermana me quedé con un prado, que seguía a nombre de mi bisabuela, Trinidad Alonso Muriedas y que es lo que más me costó poner al día. La parte de la casona cántabra donde vivían estas señoras resultó que ya se la habían donado, antes de morirse, a un primo mío, el que escuchaba con atención, las veces que hiciera falta, la historia de la fundación de Sarón poniendo cara de estar realmente interesado. La otra parte, donde vivía mi abuela, se sorteó y casualmente le tocó a la madre del mismo primo que vengo citando, haciéndose éste feliz y finalmente con toda la casona. También ha heredado la prepotencia y pesadez de las tías abuelas. Acabada mi gestión tengo una sensación agridulce que espero que el tiempo transforme directamente en indiferencia. Fin de la historia.
Cuando mi padre nos llevaba en verano a ver a mis abuelos había que cumplir con el rito de subir a la planta de arriba y saludar a las tías que, expectantes, esperaban tener a quién aturdir. El único que no subía era mi padre, detalle del que me percaté más tarde cuando tuve edad para ello. El caso es que, después del óbito de estas dos señoras, mi padre, que era el mayor de los sobrinos (los hijos de mi abuela) se hizo cargo de la gestión de las dos herencias, o al menos así se lo hicieron creer y durante muchos años hizo viajes con un maletín de oficina, intentando ordenar los papeles y poner de acuerdo a sus hermanos, cuñados y sobrinos. Se murió sin conseguirlo. Entonces empecé a viajar yo con la misma intención y el mismo maletín, al que fui añadiendo algunos documentos que iba encontrando aquí y allá, que evidenciaban que la estulticia de las causantes junto con algo de codicia -lo que llamo el efecto pasiego- por la cercanía de los parientes del norte con las fallecidas y cierto encono familiar por ello, impedían la resolución de ambas herencias. Después de algunos viajes el problema principal, el proindiviso de las siete fincas que consituían la herencia, se resolvió y a medias con mi hermana me quedé con un prado, que seguía a nombre de mi bisabuela, Trinidad Alonso Muriedas y que es lo que más me costó poner al día. La parte de la casona cántabra donde vivían estas señoras resultó que ya se la habían donado, antes de morirse, a un primo mío, el que escuchaba con atención, las veces que hiciera falta, la historia de la fundación de Sarón poniendo cara de estar realmente interesado. La otra parte, donde vivía mi abuela, se sorteó y casualmente le tocó a la madre del mismo primo que vengo citando, haciéndose éste feliz y finalmente con toda la casona. También ha heredado la prepotencia y pesadez de las tías abuelas. Acabada mi gestión tengo una sensación agridulce que espero que el tiempo transforme directamente en indiferencia. Fin de la historia.
martes, 18 de febrero de 2014
La Habana 2000
La Habana, agosto 2000, una semana por libre y mi Olympus OM2. La gente con la que te cruzabas no tenía inconveniente en dejarse fotografiar y salieron algunas fotos bonitas.
lunes, 6 de enero de 2014
Jaime Gil de Biedma
No volveré a ser joven
Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
-como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante-.
Dejar huella quería
y marcharme entre aplausos
-envejecer, morir, eran tan solo
las dimensiones del teatro-.
Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra.
domingo, 13 de octubre de 2013
LOMCE
Manel Fontdevila
Al pan, pan y al vino,
vino: la LOMCE es una ley franquista en toda regla. Una ley de ordeno y mando, sin
evaluación previa
de lo existente. Un modelo educativo conservador
que recuerda a la
letra con sangre
entra. Una vuelta a unos conocimientos
básicos con reducción curricular, instrumentales, suficiente para el mercado
laboral precario.
Una ley que falta el
respeto a la diversidad, que premia las escuelas antidemocráticas y favorece la
concertada privada, en su faceta privada. Donde el profesorado es personaje
invisible en la ley, con una absoluta desconfianza en su labor docente y
valoración de la misma. Una ley segregadora socialmente que beneficia a las
clases altas y castiga a las clases populares.
La madre de todas las leyes. La que permite poner las cosas en su sitio. Todo
empieza a encajar en este país.
lunes, 9 de septiembre de 2013
lunes, 26 de agosto de 2013
Memorias de un arriero en la Sierra de Gredos
Hola amigo:
Ahora voy caminando por la senda que conduce a la Laguna Grande de
Gredos acompañado por los amigos Misil, Luna y Federica que acarrean con los
víveres para el refugio Elola. Nos acompaña el ruido de sus herraduras
golpeando contra el granito del camino, al fondo alcanzamos a ver los
cervunales y alguna cabra saltar de risco en risco. Cuando hemos llegado a los
altos de Barrerones me ha sobrecogido la vista del Circo de Gredos (de vez en
cuando tengo la costumbre de asomarme al trampolín que hay cerca del cartel y
que te deja colgado encima de la espectacular garganta de Gredos).
Este es el momento en que me giro hacia los caballos y en silencio
entendemos que nos queda todavía la mitad del trabajo. Huele a sudor que
desprenden por el esfuerzo realizado y que arrastra la brisa de agosto, se
produce un momento de complicidad entre nosotros. Misil tiene la costumbre de
parar aquí para que le baje la retranca, correa que evita que la carga se vaya hacia
delante cuando viene la cuesta hacia abajo.
No puedo dejar de admirar año tras año, trabajando a su lado, la nobleza
y la inteligencia con que afrontan su tarea. No puedo dejar de pensar en que son los responsables
de que podamos tener el lujo de una comida o una cerveza allí arriba.
Protagonistas humildes de la Sierra de Gredos. Desde Lozano o Careto, hasta Misil, Pensador, Turco, Mora,
Federica, Luna, Reimundo, Titán y muchos otros que me dejo en el tintero; todos
grandes amigos de fatigas y kilómetros por la sierra.
Me gustaría dejar a un lado la pasión del alpinismo y oficios como el de guía de montaña o guarda de refugio, para hablar de otra pasión de la misma belleza
y respeto: el oficio de arriero.
Arriero, vas
fabulosamente vidriado de sudor.
La hacienda Menocucho
cobra mil sinsabores diarios por la vida.
Las doce. Vamos a la cintura del día.
El sol que duele mucho.
Arriero, con tu poncho colorado te alejas,
saboreando el romance peruano de tu coca.
Y yo desde una hamaca,
desde un siglo de duda,
cavilo tu horizonte y atisbo, lamentado,
por zancudos y por el estribillo gentil
y enfermo de una "paca-paca".
Al fin tú llegarás donde debes llegar,
arriero, que, detrás de tu burro santurrón,
te vas...,
te vas...
La hacienda Menocucho
cobra mil sinsabores diarios por la vida.
Las doce. Vamos a la cintura del día.
El sol que duele mucho.
Arriero, con tu poncho colorado te alejas,
saboreando el romance peruano de tu coca.
Y yo desde una hamaca,
desde un siglo de duda,
cavilo tu horizonte y atisbo, lamentado,
por zancudos y por el estribillo gentil
y enfermo de una "paca-paca".
Al fin tú llegarás donde debes llegar,
arriero, que, detrás de tu burro santurrón,
te vas...,
te vas...
(César Vallejo)
Os voy a contar algunos secretos que he aprendido a lo largo de estos
años en los caminos de la Sierra de Gredos:
La jornada comienza temprano por la mañana despertándonos con el olor de
la vieja cafetera del refugio. Siempre queda una mirada por la ventana para
mirar el estado del cielo, las nubes son nuestro enemigo, y otra
mirada al prado para comprobar dónde están los caballos esa mañana. Después de desayunar, con los cabezales en la
mano, me acerco a buscar a los caballos donde se encuentren. A veces, cuando me
voy acercando sigilosamente hacia ellos, inmóviles y con la cabeza y orejas
altas, no se dejan coger y comienza la persecución; hay que emplear alguna artimaña para convencerles de que tus
intenciones son buenas, un poco de pan, algún matojo de alrededor o simplemente
la mano extendida. El silbido también es importante para que te reconozcan. Lo
siguiente es quitarles las maneas, cadenas que se colocan en las manos para que no puedan andar con su zancada normal
y sea más difícil que se escapen. Dependiendo de la altura del verano los
amaneo a los tres o sólo al líder, al
que seguirán el resto de caballos si tienen idea de fugarse a otros paraísos.
Llega el momento de vestirlos con los apeos correspondientes,
primero coloco las protecciones en las
patas que evitarán que se hagan heridas con las piedras del camino, a
continuación coloco un cojín fabricado con espuma de un colchón desvencijado y que tiene un corte rectangular para proteger
el roce de la albarda en la cruz. Encima de ella extiendo una vieja manta,
monto la albarda y aprieto la cincha de
cuero y borreguillo cosido en ancho en
la panza del caballo. Remato la cincha con un nudo de alondra fugado apretando
con la rodilla y lumbares, para evitar que se gire con el paso del caballo en
un camino tan sinuoso como es el de la Laguna.
Encima de la albarda va el serón de goma, donde cargaré las bombonas de gas,
cajas de cerveza, pan, vino, huevos, melones, latas de comida y todo lo que el
refugio necesite. Cuando bajamos del refugio suelo cargar la basura y bombonas
de gas vacías. El serón lo cierro con un atado de una vieja
cuerda “Joker” de escalada; unos veinte
metros es suficiente para realizar un primer atado, que rodea al caballo entre
la panza y la cruz, cerrado con un nudo de fuga y rematado con un ballestrinque
en un mosquetón viejo. Luego le paso la primera “cruzata”, también rematada con
un nudo de fuga y ballestrinque. Para una carga auxiliar haría una segunda
“cruzata”. Vestir al caballo es un ritual y lleva su concentración, orden y
rigor. El peso en cada lado del serón debe ser idéntico, ya que puede provocar
que se gire repentinamente en mitad del
camino, estropeándola y creando más trabajo fatigoso al tener que volver a cargarlo de nuevo. Una vez vestidos y cargados los caballos,
cojo la riñonera de la cocina. En la riñonera llevo una navaja afilada,
importante e indispensable herramienta para un arriero. Sirve para cortar las
cuerdas que atan la carga o atan un caballo a otro en caso de accidente. Sirve
también para preparar el bocadillo en la plataforma antes de empezar a cargar.
Llevo el teléfono móvil para estar en contacto con el refugio y las llaves de
la vieja furgoneta para bajar al pueblo a por las viandas.
Desde hace unos años los caballos van atados uno detrás de otro de los
raberos de los cabezales a las colas con un nudo que evita que se arranquen la
cola con los tirones que a veces se dan entre ellos. El paso del caballo es
medio en el llano, ligero en la subida y lento en la bajada. Algunos caballos
cagan por el camino mientras caminan y otros se paran de golpe y no intentes
que anden, será en balde. Alguna vez he tenido momentos curiosos: parar a mear
y de repente ves que los tres caballos se estiran y comienzan a mear también de
forma sincronizada. Por el camino sucede
un fenómeno extraordinario, al cual no he encontrado explicación racional. Los
caballos caminan y no suelen parar porque haya excursionistas. Estos
excursionistas ven el caballo y se apartan, pero no ven que el caballo lleva un
gran serón a los lados, y no llegan a apartarse del todo. Más de uno ha rodado.
Otros levantan la cabeza cuando es demasiado tarde. Otros aprovechan para tocar
fugazmente al caballo. Luego vienen las mujeres y los niños con sus exclamaciones y comentarios:
¡pobrecitos cargaditos! Debo confesar al
lector, que a través de mis gafas de sol, hecho una mirada disimulada al
desfile de mujeres en bikini en pleno mes de agosto bajo un sol de justicia,
alguna abrasada y cerca del melanoma de piel.
Siempre paro unos minutos en el regato de agua que hay debajo de la
fuente de los Cavadores, allí los caballos beben y mojan el gaznate seco. Además consigo que hinchen
la tripa y las cinchas se aprieten.
Siempre que el camino me ofrece prado me salgo a ellos, para que pisen
en terreno cómodo y no gasten tanta herradura, además siempre hay algún muerdo
fugaz a la hierba fresca y alta. Los lugares del camino que más vitalidad me
dan son el trozo de trocha que evita el camino empedrado que sube a prado Pozas
y te enfila al puerto de Candeleda y la
parte de prado que baja de Barrerones y
que tiene al fondo las vistas de la Mira. Tardo menos tiempo en el viaje de ida
que en el viaje de vuelta. Los caballos por instinto buscan el mejor itinerario.
Una vez que llego a la plataforma les quito los apeos, y los llevo al
trozo de prado y río que hay al lado de la Plataforma, para que esperen
descansando a que vuelva. Joaquín, encargado del chiringuito y primer guarda
del refugio Elola en 1972, cuida de los apeos de los animales.
Cojo la furgoneta y bajo a Hoyos del Espino, donde cogeré las sacas de
pan y compraré en la frutería. Luego me acerco a la carnicería en Navarredonda
de Gredos donde me tienen preparado el pedido. En agosto me preparo para la
gran cola de amas de casa del pueblo, que se reúnen aposta a la misma hora. A
veces vas a la farmacia, otras al banco a por cambio de monedas, cuatro veces
al mes visitas la gasolinera. A la Guarnicionería a por herraduras y clavos.
Y por último visita al almacén donde guardamos la mercancía que traemos
de otros lugares. Siempre cojo carga para tres caballos. A la famosa pregunta
del público: ¿cuánto carga un caballo? Depende. Entre ochenta y cien kilos. Lo
que sí está claro es que un caballo sube cuatro bombonas de butano o propano. Calcula cuánto pesa. Sube doce
cajas de cervezas, cocacola, aquarius, casera o fanta. El caballo trabaja tres días a la semana del
uno de junio al doce de octubre. Una media de sesenta y cinco días al año. El
resto del año pasta y ve pasar la vida en el bello paraje del río Tormes. Algún
profano firmaría el contrato con estas condiciones.
Vuelvo a subir, con la furgoneta más cerca del asfalto, hacia arriba.
Descargo y comienza el “tetris”, a encajar paquetes dentro de los serones. Los
caballos, parados con el peso de la carga se cansan rápidamente, piden empezar a
caminar arrastrando la pata delantera en el suelo. Un arriero debe de ser
rápido cargando. Con los años he aprendido que mejor tener caballos pequeños y
bajitos, para no acabar destrozado de la espalda. Despedida a Joaquín, y bajo
las sorprendidas miradas del público arrancamos como saetas. Los caballos demuestran su
inteligencia buscando acabar cuanto antes con el camino para quitarse el muerto
de encima. Aquí es importante controlar las retrancas en las bajadas. Si no ha
habido ningún incidente en dos horas llegaremos al refugio y descargaremos con
la ayuda de los compañeros.
Después quito los vestidos del caballo y compruebo con rigor cada una de
las partes del cuerpo del caballo donde se ha podido rozar: panza, cruz y
cascos. Si hay que curar se cura. Doy crema hidratante a los cascos y aceite en
el culo para las moscas cojoneras, el aceite es el usado para cocinar. Otras
tareas como peinar, cortar el pelo y dar sal son más esporádicas. A finales de julio subo a los caballos cerca
del charco del Cristal de la Ventana, para que coman tranquilamente los pastos
frescos de allí y donde no llegan las vacas de Pepín. También les damos el pan
que sobra y tenemos pienso campero que es de taco y se sirve cómodamente en el suelo. Alguna cabra se atreve a meter el
morro y robar algo a los caballos. Hago tres montones y observo cómo la yegua
gana terreno mordiendo en el culo de Misil.
El momento de dejarlos en el prado y ver cómo se revuelcan los tres
patas arriba a la vez en la hierba para
limpiarse el sudor debajo del Almanzor es mágico. Quizás es el momento donde
alcanzas a valorar que este oficio merece la pena y que las palabras nunca
alcanzan cuando lo que hay que decir desborda el alma, en palabras de Julio
Cortázar.
Más adelante os contaré que los caballos caminan con herraduras en los
pies y manos. Y que existe otro oficio tan bello como el de guía, el de guarda
o el de arriero: el oficio de herrador. Y que la vida está llena de personas
que desempeñan muchos oficios extraordinarios y que somos nosotros quienes los hacemos extraordinarios
por disfrutarlos con pasión.
Se acerca el final de nuestro camino…
Misil, Luna y Federica
(Jorge M. Valle García. Laguna Grande de Gredos. Agosto 2013.)
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